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Nube de Oort

Región

Empecemos por lo más importante: la nube de Oort es una hipótesis, no una fotografía. Nadie la ha observado nunca de forma directa. La propia NASA lo dice sin rodeos: al estar tan lejos, no dispone de imágenes directas de la nube de Oort. Todo lo que contamos a continuación son estimaciones basadas en un modelo, y merece la pena tenerlo presente mientras se lee.

La idea nació en 1950. El astrónomo neerlandés Jan Hendrik Oort se fijó en que los cometas de período largo llegan al sistema solar interior desde todas las direcciones del cielo, no desde el plano en el que se mueven los planetas, y con órbitas de miles de unidades astronómicas. La explicación más económica es que exista una envoltura casi esférica de pequeños cuerpos helados rodeando al Sol, de la que de vez en cuando algún objeto cae hacia el interior empujado por una perturbación gravitatoria. Los cometas son reales y sus órbitas se miden; la nube que los explicaría es una inferencia sólida, pero todavía sin confirmación observacional directa.

Según las estimaciones que maneja la NASA, su borde interior estaría entre 2 000 y 5 000 UA del Sol, y el exterior entre 10 000 y 100 000 UA: quizá entre una cuarta parte y la mitad del camino hasta la estrella más cercana. Para hacerse una idea, la luz tarda de diez a veintiocho días en recorrer la distancia hasta el borde interior, y alrededor de un año y medio en llegar al exterior. Contendría cientos de miles de millones, tal vez billones, de cuerpos helados.

A diferencia del cinturón de Kuiper, que es un disco aplanado, la nube de Oort se concibe como una burbuja gruesa: sus objetos orbitarían en todas las direcciones e inclinaciones, sin un plano común. Es precisamente esa distribución la que explica que los cometas de período largo aparezcan por cualquier punto del cielo. La misión NEOWISE de la NASA observó en 2010 el cometa C/2006 W3 (Christensen), procedente de esa región: una evidencia indirecta de que ahí fuera hay algo.

Las escalas cuesta imaginarlas. La Voyager 1, que se aleja a razón de aproximadamente un millón de millas al día (unos 1,6 millones de kilómetros), necesitaría unos 300 años solo para alcanzar el borde interior de la nube, y del orden de 30 000 años para atravesarla por completo. Ninguna nave construida por el ser humano ha llegado ni de lejos a esa distancia. Si algún día se confirma su existencia, la nube de Oort será la frontera real de nuestro sistema solar: el punto en el que la gravedad del Sol deja de mandar y empieza a mandar la del resto de la galaxia.

Fuentes

Otros cuerpos del sistema solar