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Cómo funciona

El planetario no muestra una ilustración: calcula el cielo. Para la fecha, la hora y la ubicación que elijas obtiene el tiempo sidéreo local y con él convierte la ascensión recta y la declinación de cada objeto en su altura sobre el horizonte y su acimut. Esas dos coordenadas se llevan al lienzo con una proyección estereográfica cenital, la misma de los planisferios de toda la vida: conserva los ángulos, así que las figuras de las constelaciones se reconocen sin deformarse.

La cúpula se mira desde dentro, como el cielo real. Por eso, con la vista general centrada en el cénit, el norte queda arriba y el este a la izquierda: es la orientación que tendrías tumbado mirando hacia arriba con la cabeza al norte. Los círculos marcan 30° y 60° de altura y las radiales, cada 30° de acimut.

Las estrellas se dibujan con el tamaño que corresponde a su magnitud y con el color que se deduce de su índice B−V; las más brillantes llevan un halo suave. La Luna se pinta con su fase real y su lado iluminado apuntando al Sol. Los planetas están donde están: si el mapa dice que Júpiter está a 34° sobre el este, ahí lo encontrarás con unos prismáticos.

Cuidado con una cosa: el mapa no sabe si hay nubes, ni cuánta contaminación lumínica tienes encima. Dibuja hasta magnitud 6,5 —lo que se ve a simple vista en un cielo de montaña—, y desde una ciudad como Torrejón de Ardoz se ven bastantes menos.

Atajos de teclado

  • gira la vista, con Mayús a saltos de 15°
  • + acerca y aleja
  • Espacio reproduce o pausa el movimiento del cielo