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Ío es el mundo volcánicamente más activo del sistema solar. La NASA le cuenta cientos de volcanes, algunos con fuentes de lava que se elevan decenas de kilómetros sobre la superficie. Es un poco mayor que nuestra Luna y la más interior de las cuatro grandes lunas de Júpiter, a unos 422 000 kilómetros del planeta.

La energía que alimenta esa actividad no viene del Sol, sino de la gravedad. Ío queda atrapada en un tira y afloja entre Júpiter y sus vecinas Europa y Ganímedes: sus órbitas están acopladas en una resonancia que mantiene la de Ío ligeramente alargada. Como resultado, la distancia a Júpiter cambia a lo largo de cada vuelta y la luna se deforma sin descanso. La NASA cifra el abombamiento de la superficie en hasta 100 metros, y esa fricción interna funde su interior. Es el mismo efecto que calienta un alambre cuando lo doblas muchas veces, multiplicado por el tamaño de un mundo.

El contraste térmico es brutal. Entre los volcanes, las medidas del Galileo dieron temperaturas nocturnas de 90 a 95 kelvin, es decir, unos 180 grados bajo cero. En los focos volcánicos, en cambio, se han detectado lavas por encima de los 1 200 °C. Ningún otro cuerpo del sistema solar reúne esos dos extremos en la misma superficie.

Ío no tiene prácticamente agua y su atmósfera es un velo tenue de dióxido de azufre que se condensa como escarcha cuando la luna pasa por la sombra de Júpiter. Los compuestos de azufre le dan esa paleta improbable de amarillos, naranjas, blancos y negros que hace que muchos la comparen con una pizza. Su superficie se renueva tan deprisa con coladas nuevas que no conserva cráteres de impacto: es el terreno más joven que conocemos.

Galileo Galilei la descubrió el 8 de enero de 1610 con su anteojo. Aquellos cuatro puntitos que cambiaban de sitio noche tras noche demostraron que no todo giraba alrededor de la Tierra, y cambiaron la historia de la astronomía. Desde entonces la han visitado las Voyager, Galileo, New Horizons y, recientemente, la sonda Juno, que el 30 de diciembre de 2023 sobrevoló Ío a unos 1 500 kilómetros de altura, el paso más cercano en veinte años.

Con unos prismáticos estables o un telescopio pequeño, Ío se ve desde Torrejón de Ardoz como un punto de luz junto a Júpiter, alineado con sus tres hermanas galileanas. No distinguirás sus volcanes, pero sí notarás que cambia de posición de una noche a otra: en menos de dos días completa una vuelta al planeta.

Datos

Magnitudes físicas y orbitales del cuerpo, con sus unidades.
Radio ecuatorial1821 km
Gravedad en la superficie1,8 m/s²
Duración del día42,5 h
Duración del año1,8 días
Distancia media a Júpiter421 800 km
AnillosNo
Masa8,930 × 10²² kg
Densidad3,528 g/cm³
Velocidad de escape2,6 km/s
Excentricidad0,0040
Inclinación orbital0,00°

Comparado con la Tierra

  • 43veces cabe dentro de la Tierra
  • × 0,29el radio de la Tierra
  • × 0,18la gravedad de la Tierra

Fuentes

Otros cuerpos del sistema solar