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Curiosidades

Datos verificados sobre el cosmos, en dosis breves y con fuente citada.


¿Sabías que…?

Otra curiosidad

Cuando decimos que una estrella es «de primera magnitud» usamos una escala heredada de la Antigüedad: cuanto más brillante es el astro, menor es el número. Por eso el Sol sale negativo.

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La escala de magnitudes resulta contraintuitiva porque es antiquísima. En la Antigüedad se llamaba «de primera magnitud» a las estrellas más brillantes del cielo y «de sexta» a las más débiles que el ojo alcanza a distinguir. Cuando la fotometría permitió medir brillos de verdad, en lugar de tirar la escala se decidió conservarla y ponerle números: en 1856 Norman Pogson fijó que cinco magnitudes de diferencia equivalen exactamente a un factor 100 en brillo, de modo que cada magnitud son 2,512 veces.

Al ajustar esa escala a los objetos realmente brillantes hubo que entrar en números negativos. Sirio, la estrella más brillante del cielo nocturno, queda en magnitud −1,46; Venus llega a −4,9; y el Sol, a −26,74. Por eso, cuando en una efeméride leas que un objeto está en magnitud 8, ya sabes de antemano que no lo verás sin prismáticos.