El universo tiene 13 787 millones de años, con un margen de solo 20 millones. Conocemos la edad de todo lo que existe con un error del 0,15 %.
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La cifra no sale de contar nada, sino de ajustar un modelo. El satélite Planck de la Agencia Espacial Europea cartografió entre 2009 y 2013 el resplandor que dejó el universo joven, y el tamaño de sus manchas de temperatura depende de la edad, de la densidad y del ritmo de expansión. Al encajar todas esas piezas a la vez sale 13 787 ± 20 millones de años.
Conviene saborear el dato: la incertidumbre es de una milésima y media, un 0,15 %. Y hay una comprobación independiente que tranquiliza mucho: las estrellas más viejas que conocemos, las de los cúmulos globulares, rondan según las estimaciones actuales los 13 000 millones de años. Ninguna sale más vieja que el universo, que es exactamente lo que debía ocurrir.