La Tierra tarda unas 23 horas y 56 minutos en dar una vuelta sobre sí misma. El día de 24 horas dura casi cuatro minutos más porque, mientras giramos, también avanzamos.
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Hay dos maneras de medir un día. El día sidéreo es lo que tarda la Tierra en completar un giro respecto a las estrellas lejanas: unas 23,9 horas, es decir, 23 h y 56 min largos. El día solar es lo que tarda el Sol en volver al mismo punto del cielo, y son las 24 horas de nuestros relojes.
La diferencia nace de que la Tierra no solo rota: también recorre unos 2,6 millones de kilómetros de su órbita cada día. Al terminar un giro completo se ha desplazado un poco, y necesita girar casi un grado más para volver a encarar al Sol. Esos cuatro minutos diarios son la razón de que las constelaciones salgan cada noche un poquito antes y de que el cielo de enero no se parezca al de julio.