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Curiosidades

Datos verificados sobre el cosmos, en dosis breves y con fuente citada.


¿Sabías que…?

Otra curiosidad

El 14 de septiembre de 2015 se detectó la primera onda gravitacional. Para verla hubo que medir un cambio de longitud varios cientos de veces menor que el diámetro de un protón.

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La señal, bautizada GW150914, la registraron a la vez los dos detectores de LIGO, en Luisiana y en el estado de Washington. Venía de la fusión de dos agujeros negros de unas 36 y 29 masas solares situados a 410 megapársecs, un desplazamiento al rojo de 0,09. El agujero negro resultante tiene unas 62 masas solares: faltan unas tres, que se marcharon en forma de ondas gravitacionales en una fracción de segundo, algo más de 5 × 10⁴⁷ julios.

Medir eso es el verdadero prodigio. La onda deformó el espacio en una parte entre 10²¹, así que los brazos de cuatro kilómetros de cada interferómetro cambiaron de longitud unos 4 × 10⁻¹⁸ metros, varios cientos de veces menos que el tamaño de un protón. Desde entonces se han catalogado muchas más fusiones, y el cielo tiene un segundo canal de información que no es luz.