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Expansión del universo

Crecimiento de las distancias entre galaxias lejanas: lo que se estira es el espacio, no son las galaxias moviéndose por él.


Georges Lemaître lo dedujo en 1927 a partir de la relatividad general y de los datos disponibles, y Edwin Hubble lo estableció observacionalmente en 1929: cuanto más lejos está una galaxia, más deprisa se aleja de nosotros. En 2018 la Unión Astronómica Internacional recomendó llamar a esa relación ley de Hubble-Lemaître, para reconocer a ambos.

La clave está en entender qué se mueve. Las galaxias lejanas no viajan por el espacio alejándose de nosotros; es el espacio que hay entre ellas el que crece. Por eso no hay centro ni dirección privilegiada: un astrónomo de cualquier galaxia lejana vería exactamente lo mismo mirando hacia aquí. La analogía casera es un bizcocho con pasas en el horno: la masa se hincha, cada pasa se separa de todas las demás y ninguna es el centro.

Dos matices importantes. Primero, la expansión sólo manda a gran escala: allí donde la gravedad domina —una galaxia, el Grupo Local, tu cocina— no hay nada que se estire, y de hecho Andrómeda se acerca a nosotros. Segundo, desde hace unos 6 000 millones de años la expansión no se frena, sino que se acelera, un descubrimiento de 1998 que valió el Nobel de 2011 y que atribuimos a la energía oscura.

Explicado para peques

El universo se hace más grande: las galaxias lejanas se separan porque el espacio que hay entre ellas crece.

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