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Big Bang

Modelo que describe el universo desde un estado caliente y denso hace 13 787 millones de años y su expansión continua desde entonces.


El Big Bang no es una explosión. Es el nombre que damos al modelo que describe cómo era el universo cuando estaba mucho más caliente y mucho más denso que hoy, y cómo ha ido enfriándose y estirándose desde entonces. Conviene quitarse de la cabeza la imagen de una bomba que estalla en el vacío y lanza materia hacia fuera: no hubo un centro ni un borde, y no ocurrió en un punto del espacio. Ocurrió en todas partes a la vez, incluido el lugar exacto que ahora ocupas. Lo que crece no es una nube de restos, sino la distancia entre las cosas.

El modelo se apoya en tres pilares medidos, no en una intuición. Primero, las galaxias lejanas muestran un corrimiento al rojo proporcional a su distancia (Hubble, 1929). Segundo, todo el cielo brilla en microondas con un espectro de cuerpo negro casi perfecto a 2,725 K: el fondo cósmico de microondas, descubierto por Penzias y Wilson en 1965. Tercero, la proporción de hidrógeno, helio y litio que observamos coincide con la que predice la nucleosíntesis de los tres primeros minutos.

Encajando esos datos con el modelo ΛCDM, el satélite Planck de la ESA data el comienzo de la expansión en 13 787 ± 20 millones de años, una incertidumbre de apenas el 0,15 %. Y conviene decir lo que el modelo no dice: no describe el instante cero ni afirma qué había «antes». Describe la historia del universo a partir de una diezmilésima de segundo, que es hasta donde llega la física comprobada en el laboratorio.

Explicado para peques

El Big Bang no fue una explosión: es el nombre del modelo que explica cómo el universo, hace casi 14 000 millones de años, era mucho más caliente y denso y desde entonces no ha parado de hacerse más grande.

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