Inflación cósmica
Fase de expansión acelerada y brevísima en el universo primitivo que explicaría su uniformidad y el origen de las galaxias.
La inflación es una hipótesis bien motivada, no un hecho confirmado, y merece la pena decirlo de entrada. La propuso Alan Guth en 1981, y la afinaron poco después Andrei Linde, Andreas Albrecht y Paul Steinhardt, para resolver dos rompecabezas incómodos del Big Bang: por qué regiones del cielo que nunca han estado en contacto tienen la misma temperatura (el problema del horizonte) y por qué el universo es tan extraordinariamente plano (el problema de la planitud).
La idea es que, en una fracción ínfima de segundo, el universo multiplicó su tamaño por un factor descomunal —al menos e60, es decir, más de 1026 veces— empujado por la energía de un campo. Una región minúscula y ya homogénea se estiró hasta abarcar todo lo que hoy vemos. De propina, las fluctuaciones cuánticas de ese campo quedaron congeladas al agrandarse, y se convirtieron en las semillas de densidad a partir de las cuales la gravedad fabricó galaxias y cúmulos.
La inflación hace una predicción contrastable: el espectro de esas semillas debe ser casi, pero no exactamente, invariante de escala. Planck mide ns = 0,965 ± 0,004, ligeramente menor que 1, justo como se esperaba. Falta la prueba de fuego: las ondas gravitacionales primordiales que la inflación debería haber dejado en la polarización del fondo cósmico. Todavía no se han detectado; BICEP/Keck sólo ha puesto un límite superior (r < 0,036).
Explicado para peques
La inflación es la idea de que el universo recién nacido se hizo gigantesco en muchísimo menos de un segundo.