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Ondas gravitacionales

Ondulaciones del espacio-tiempo generadas por masas aceleradas; se detectaron directamente por primera vez en 2015.


Einstein las predijo en 1916 y dudó de que llegaran a medirse nunca, con razón: cuando una onda gravitacional atraviesa la Tierra, estira y encoge las distancias en una proporción del orden de 10−21. Sobre los cuatro kilómetros de un brazo de LIGO eso equivale a una milésima parte del diámetro de un protón.

La primera detección directa ocurrió el 14 de septiembre de 2015 a las 09:50:45 UTC, y se anunció el 11 de febrero de 2016. El suceso, GW150914, fue la fusión de dos agujeros negros de 36 y 29 masas solares a unos 410 megapársecs de distancia: dejaron un agujero negro de 62 masas solares y radiaron el equivalente a 3 masas solares en forma de ondas gravitacionales, en una fracción de segundo. El descubrimiento recibió el Nobel de Física de 2017.

El 17 de agosto de 2017 llegó GW170817, la fusión de dos estrellas de neutrones, y con ella la astronomía multimensajero: 1,7 segundos después se detectó un estallido de rayos gamma y luego se siguió la kilonova en todo el espectro, confirmando que en esas colisiones se fabrican elementos pesados como el oro y el platino. Hoy la red LIGO-Virgo-KAGRA acumula centenares de detecciones, y la misión LISA de la ESA llevará el mismo oído al espacio.

Explicado para peques

Cuando dos agujeros negros chocan, el espacio vibra como el agua de un estanque: eso son las ondas gravitacionales.

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