Nucleosíntesis primordial
Fabricación de los primeros núcleos ligeros —hidrógeno, helio y algo de litio— en los tres primeros minutos del universo.
Cuando el universo tenía apenas un segundo estaba a unos 10 000 millones de kelvin: había protones y neutrones sueltos, pero cualquier núcleo que se formase se rompía enseguida. Al bajar la temperatura hasta unos 1 000 millones de kelvin, hacia los tres minutos, los núcleos ya aguantaron y empezó una ventana de fusión que duró apenas unos minutos, hasta que la expansión enfrió y diluyó todo demasiado como para continuar.
El resultado de esos tres minutos es la composición de partida del universo: en masa, alrededor de un 75 % de hidrógeno y un 25 % de helio-4, más trazas de deuterio, helio-3 y litio-7. Y ahí se acabó: no se formó nada más pesado, porque no existen núcleos estables de masa 5 ni de masa 8 que sirvieran de puente. Todo el carbono, el oxígeno o el hierro que hay en tu cuerpo se fabricó mucho después, dentro de estrellas.
Es una de las pruebas más finas del modelo del Big Bang: la abundancia de deuterio observada en nubes de gas primitivo coincide con la predicha a partir de la densidad de materia ordinaria medida de forma completamente independiente en el fondo cósmico de microondas. Queda un fleco honesto: el litio-7 observado en estrellas viejas es unas tres veces menor que el predicho, el llamado «problema del litio», todavía sin resolver.
Explicado para peques
En los tres primeros minutos se fabricó casi todo el hidrógeno y el helio que existen hoy.