Cefeida
Estrella pulsante cuyo periodo de variación revela su luminosidad real. Es una de las mejores reglas para medir distancias.
Las cefeidas son estrellas gigantes que se hinchan y se contraen con una cadencia muy regular, de días o semanas, y cuyo brillo sube y baja al mismo ritmo. Su interés está en una relación descubierta a principios del siglo XX: cuanto más largo es el periodo, más luminosa es la estrella. Henrietta Swan Leavitt la estableció en 1912 estudiando veinticinco variables de la Pequeña Nube de Magallanes, todas a una distancia parecida, lo que le permitió comparar sus brillos sin que la distancia estorbase.
El procedimiento es sencillo de enunciar: se cronometra el periodo, la relación da la luminosidad real, se compara con el brillo aparente y sale la distancia. En la placa del 5 al 6 de octubre de 1923, Edwin Hubble fotografió en la nebulosa de Andrómeda un astro que anotó primero como nova; al comprobar en placas anteriores que variaba, tachó la anotación y escribió «VAR!». Su curva de luz reveló un periodo de 31,4 días, propio de una cefeida, e indicaba una distancia de aproximadamente un millón de años luz, mucho más allá de los límites que se atribuían a la Vía Láctea. Aquello zanjó el debate: Andrómeda era otra galaxia.
Las técnicas actuales han refinado la cifra —hoy situamos Andrómeda a 2,5 millones de años luz—, pero el método sigue siendo un peldaño esencial de la escala de distancias cósmicas.
Explicado para peques
Son estrellas que laten con un ritmo fijo y así nos dicen a qué distancia están.