Ventana de lanzamiento
Intervalo de tiempo en el que la geometría de las órbitas permite lanzar una misión con el mínimo combustible posible.
No se puede salir hacia otro planeta cualquier día. La nave debe partir cuando la Tierra y el destino estén colocados de manera que la trayectoria de transferencia —una elipse que toca la órbita de salida y la de llegada— deje a la nave en el punto justo cuando el planeta pase por allí. Ese intervalo es la ventana de lanzamiento, y si se pierde hay que esperar a la siguiente.
Para Marte la espera es larga. A partir de los periodos orbitales publicados por la NASA (365,26 días la Tierra y 686,98 Marte), la configuración favorable se repite cada 780 días, es decir, unos 26 meses. Por eso las misiones marcianas se lanzan a rachas, con varias agencias despegando casi a la vez y luego dos años de silencio.
Dentro de cada ventana hay además una ventana diaria de minutos o segundos, marcada por la rotación de la Tierra y por la inclinación de la órbita buscada. Cualquier retraso —una tormenta, una válvula que no cierra— puede obligar a repetir la cuenta atrás al día siguiente.
Explicado para peques
Es el rato en que los planetas están bien colocados para lanzar una nave gastando poco combustible.