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Resonancia orbital

Relación estable entre los periodos de dos o más cuerpos, cuyos números forman una proporción sencilla como 3:2 o 1:2:4.


Hay resonancia orbital cuando dos cuerpos se dan tirones gravitatorios siempre en los mismos puntos de su recorrido, porque sus periodos guardan una proporción de números enteros pequeños. El efecto se acumula vuelta tras vuelta y puede estabilizar una configuración durante miles de millones de años o, al revés, vaciar una zona entera.

El ejemplo clásico es Plutón con Neptuno, en resonancia 3:2: mientras Neptuno completa tres vueltas al Sol, Plutón da exactamente dos. Gracias a ese acuerdo, aunque la órbita de Plutón cruza la de Neptuno —entre 1979 y 1999 estuvo más cerca del Sol que él—, los dos nunca coinciden en el mismo lugar y jamás se encuentran.

Otro caso célebre es la resonancia de Laplace entre las lunas de Júpiter: por cada vuelta de Ganímedes, Europa da dos e Ío cuatro. El amasado gravitatorio que ese ritmo provoca calienta el interior de Ío por fricción de marea y lo ha convertido en el mundo volcánicamente más activo del sistema solar.

Explicado para peques

Es cuando dos mundos se acompasan: uno da dos vueltas justas mientras el otro da tres.

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