Gigante roja
Estrella que, al agotar el hidrógeno de su núcleo, se hincha enormemente y enfría su superficie hasta tomar un tono anaranjado.
Cuando una estrella de masa moderada consume el hidrógeno de su núcleo, el equilibrio que la sostenía se rompe. El núcleo, ya sin hidrógeno, se contrae y se calienta, y la fusión del hidrógeno pasa a una capa fina que lo rodea; esa capa vierte tanta energía que las capas exteriores se expanden enormemente. Solo más tarde, en lo alto de la rama de las gigantes, el núcleo alcanza la temperatura necesaria para encender la fusión del helio. Al repartirse la misma energía sobre una superficie muchísimo mayor, esa superficie se enfría y la estrella se vuelve rojiza, aunque en conjunto brille mucho más que antes.
Este destino está reservado a las estrellas de menos de unas ocho masas solares. Al final de la etapa se vuelven inestables y pulsan, y acaban desprendiéndose de sus capas externas para formar una nebulosa planetaria, dejando al descubierto el núcleo, que será una enana blanca.
Al Sol le espera ese camino, pero no hay ninguna prisa: seguirá fusionando hidrógeno tranquilamente durante unos 5 000 millones de años más.
Explicado para peques
Cuando una estrella se queda sin combustible en el centro, se hincha y se vuelve una gigante roja.