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Zona habitable

Franja alrededor de una estrella donde un planeta rocoso podría mantener agua líquida en su superficie.


Es una definición deliberadamente modesta: la región orbital en la que un planeta rocoso con una atmósfera parecida a la terrestre podría tener agua líquida estable en superficie. Ni demasiado cerca, donde el agua se evaporaría en un efecto invernadero desbocado, ni demasiado lejos, donde se congelaría de forma permanente.

Sus límites dependen sobre todo de la luminosidad de la estrella. Para el Sol, las estimaciones conservadoras de Kopparapu et al. (2013) sitúan la zona habitable aproximadamente entre 0,99 y 1,70 unidades astronómicas. En una enana roja, mucho más débil, la franja queda tan cerca de la estrella que los planetas suelen acabar con la rotación acoplada —siempre la misma cara hacia ella— y expuestos a fulguraciones intensas, lo que complica bastante el panorama.

Tres advertencias necesarias. «Habitable» no significa «habitado», ni siquiera «habitable para nosotros»: es una condición geométrica y térmica, no una garantía. El concepto ignora factores decisivos como la atmósfera real, el campo magnético o la actividad geológica. Y el agua líquida puede existir fuera de la zona habitable: Europa y Encélado, en nuestro propio sistema solar, esconden océanos bajo el hielo calentados por mareas, muy lejos de la franja del Sol.

Explicado para peques

Es la distancia a una estrella en la que un planeta no está ni muy caliente ni muy frío para tener agua líquida.

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Zona habitable · CosmoEstelar