Protección planetaria
Conjunto de normas para no contaminar otros mundos con microbios terrestres y para proteger la Tierra del material que traemos.
La protección planetaria es la disciplina que impide que la exploración estropee lo que viene a estudiar. Distingue dos riesgos: la contaminación directa, llevar microorganismos terrestres a otro cuerpo —lo que arruinaría cualquier búsqueda de vida y podría alterar un ecosistema desconocido—, y la contaminación inversa, traer material extraterrestre a la Tierra sin control.
Su base jurídica es el Tratado del Espacio Exterior de 1967, cuyo artículo IX obliga a los firmantes a evitar la contaminación dañina. A partir de ahí, el COSPAR clasifica cada misión en cinco categorías: de la I, sin interés biológico, a la V, reservada a las que regresan a la Tierra. Las categorías intermedias fijan límites de carga biológica para orbitadores y aterrizadores que van a mundos de interés astrobiológico.
En la práctica eso significa montar las naves en salas blancas y esterilizarlas con calor seco o a baja temperatura. También decide cómo mueren las misiones: Cassini se lanzó a la atmósfera de Saturno en septiembre de 2017 precisamente para no acabar estrellada contra Encélado o Titán, dos lunas con condiciones potencialmente habitables.
Explicado para peques
Son las reglas para no llevar microbios de la Tierra a otros mundos ni traer sorpresas de vuelta.