Cabellera de Berenice (Coma Berenices)
Genitivo: Comae Berenices. Otros nombres: Pelo de Berenice
- Hemisferio
- HemisferioHemisferio norte
- Mejor mes
- Mejor mesjunio
- Familia
- FamiliaOsa Mayor
- Área
- Área386 grados cuadrados
- Estrella más brillante
- Estrella más brillanteBeta Comae Berenices (mag. 4,26)
La Cabellera de Berenice no tiene ninguna estrella brillante —la mayor, Beta Comae, apenas alcanza la magnitud 4,26— y sin embargo es una de las constelaciones más agradecidas del cielo de primavera. Desde un lugar oscuro se percibe como una nubecilla de estrellas tenues entre Leo, Boyero y Virgo: eso que ves es un cúmulo abierto real, el cúmulo de Coma, a unos 280 años luz de nosotros.
Su verdadera importancia es extragaláctica. En esta dirección se encuentra el polo norte galáctico, el punto del cielo perpendicular al disco de la Vía Láctea, así que miramos hacia fuera de nuestra galaxia con muy poco polvo de por medio. El resultado es una ventana limpísima al universo profundo: por aquí asoma la parte norte del cúmulo de galaxias de Virgo y, mucho más lejos, el cúmulo de Coma.
Fue precisamente estudiando el cúmulo de Coma como Fritz Zwicky encontró en 1933 el primer indicio sólido de que las galaxias se mueven demasiado deprisa para la masa luminosa que contienen: la primera evidencia observacional de lo que hoy llamamos materia oscura.
Mitología
Es una de las poquísimas constelaciones dedicadas a una persona histórica documentada. Berenice II, reina de Egipto en el siglo III a. C., prometió su hermosa cabellera a los dioses si su esposo Ptolomeo III regresaba sano de la guerra en Siria. Volvió, ella cumplió y depositó su pelo cortado en un templo; al día siguiente había desaparecido.
El astrónomo de la corte, Conón de Samos, resolvió el conflicto diplomático con elegancia: la ofrenda había gustado tanto a los dioses que se la habían llevado al cielo, y allí seguía brillando. La zona figuró durante siglos como parte de Leo y no se consolidó como constelación independiente hasta la cartografía del siglo XVI.
Consejos de observación
Desde Madrid es una constelación cómoda: culmina prácticamente sobre nuestras cabezas, a unos 77 grados de altura, hacia las 21-22 h de mediados de junio (hora peninsular), y se observa bien de marzo a julio. Lo mejor es esperar a que esté alta, cuando atraviesas menos atmósfera y menos contaminación luminosa.
Para localizarla, traza una línea desde Arturo (Boyero) hacia Régulo (Leo): la Cabellera queda en medio, algo por encima. A simple vista, en un cielo rural, parece un jirón de niebla. Con prismáticos el efecto es espectacular, porque el cúmulo se resuelve en decenas de estrellas y llena todo el campo. Las galaxias, en cambio, piden telescopio y cielo oscuro: desde la ciudad no aparecerán.
Objetos destacados
- Cúmulo de Coma (Melotte 111)cúmulo abiertoCúmulo abierto muy extendido, a unos 280 años luz. Al ocupar varios grados es un objeto ideal para prismáticos y muy pobre para telescopio.
- M64, la galaxia del Ojo NegrogalaxiaGalaxia espiral a unos 17 millones de años luz con una banda de polvo oscura y espesa junto al núcleo, resultado de la fusión con otra galaxia.
- NGC 4565galaxiaGalaxia espiral vista exactamente de canto, apodada la Aguja, a unas decenas de millones de años luz; una de las de perfil más elegante del cielo.
- Cúmulo de galaxias de Coma (Abell 1656)cúmulo de galaxiasCúmulo con más de mil galaxias a unos 320 millones de años luz. Zwicky lo usó en 1933 para deducir la existencia de masa no luminosa.
Mapa esquemático de la constelación: solo llevan nombre las estrellas que pertenecen a ella; las estrellas sin nombre, cercanas en el cielo, son de constelaciones vecinas y sirven de contexto.