Relatividad especial
Teoría de Einstein (1905): la velocidad de la luz es la misma para todos y el tiempo y el espacio dependen del movimiento.
Einstein la publicó en 1905 partiendo de dos postulados de apariencia inocente: las leyes de la física son las mismas para todos los observadores que se muevan con velocidad constante, y la velocidad de la luz en el vacío es la misma para todos ellos, se muevan como se muevan. El segundo es el que rompe la intuición: si persigues un rayo de luz a gran velocidad, no lo ves alejarse más despacio.
Para que ambos postulados se sostengan a la vez, hay que renunciar a la idea de un tiempo universal. Un reloj en movimiento marcha más despacio visto desde el laboratorio (dilatación temporal), las longitudes se acortan en la dirección del movimiento y la simultaneidad deja de ser absoluta. No es un efecto de percepción, se mide: los muones creados por rayos cósmicos en la alta atmósfera llegan al suelo en cantidades que sólo se explican si su reloj interno va más lento que el nuestro.
De ella sale también la equivalencia entre masa y energía, E = mc2, que es la razón de que las estrellas puedan brillar durante miles de millones de años. Y tiene una consecuencia cotidiana: los satélites del GPS necesitan corregir sus relojes por efectos relativistas —los de la relatividad especial y los de la general, de signo contrario— o las posiciones se irían acumulando errores de kilómetros al día.
Explicado para peques
Si viajas muy deprisa, el tiempo pasa un poco más despacio para ti: eso dice la relatividad.