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Curiosidades

Datos verificados sobre el cosmos, en dosis breves y con fuente citada.


¿Sabías que…?

Otra curiosidad

Las estrellas no parpadean de verdad: el temblor lo pone nuestra atmósfera. Fuera de ella brillan fijas, y por eso los telescopios usan óptica adaptativa para corregirlo.

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El aire de la atmósfera no es homogéneo: se mueve en capas y burbujas con temperaturas y densidades distintas que desvían la luz miles de veces por segundo. Como una estrella nos llega prácticamente como un punto, cualquier desvío se traduce en un cambio visible de brillo y color: eso es el centelleo. Los planetas centellean mucho menos porque los vemos como discos diminutos y los desvíos de un borde compensan a los del otro.

El ESO lo describe sin romanticismo: la turbulencia «hace centellear a las estrellas de un modo que encanta a los poetas pero frustra a los astrónomos», porque emborrona los detalles finos. La solución en observatorios como Paranal es la óptica adaptativa, con espejos deformables gobernados por ordenador y estrellas guía láser que miden la distorsión en tiempo real para deshacerla.