Montura ecuatorial
Montura con un eje alineado con el de rotación de la Tierra, de modo que basta un movimiento para seguir a los astros.
Su idea es elegante: si inclinas uno de los ejes hasta dejarlo paralelo al eje de rotación terrestre —el eje polar—, la rotación del cielo se reduce a un único giro. Girando ese eje a velocidad sidérea, un astro se queda quieto en el campo del ocular indefinidamente.
Para lograrlo hace falta la puesta en estación: orientar el eje polar hacia el norte y darle una inclinación igual a la latitud del lugar, que desde Torrejón de Ardoz es de 40,5°. Hecho eso, un solo motor compensa la rotación terrestre y, además, los círculos graduados permiten buscar objetos por sus coordenadas ecuatoriales de ascensión recta y declinación.
Es la opción obligada para la astrofotografía de larga exposición, porque evita la rotación de campo. A cambio, es más pesada, más cara y requiere ese ritual de alineación cada vez que se monta. Las más habituales entre aficionados son las alemanas, con un contrapeso que equilibra el tubo.
Explicado para peques
Es un soporte inclinado que sigue a las estrellas girando solo hacia un lado.