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Curiosidades

Datos verificados sobre el cosmos, en dosis breves y con fuente citada.


¿Sabías que…?

Otra curiosidad

Los astronautas del Apollo contaron que el polvo lunar olía a pólvora quemada al quitarse el casco dentro del módulo. A Harrison Schmitt le hizo estornudar durante horas.

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El regolito lunar no se parece a la arena de una playa. Sin agua ni viento que redondeen los granos, los fragmentos creados por millones de microimpactos conservan aristas afiladísimas y una fracción muy fina que se mete por todas partes. Los trajes volvían al módulo cubiertos de un polvo gris que se pegaba a todo, y al despresurizar los cascos aquello olía, según varias tripulaciones, a pólvora recién disparada.

Curiosamente, las muestras que llegaron a la Tierra no huelen a nada: el olor era una reacción del polvo «fresco» al oxígeno y la humedad de la cabina, y se desvaneció durante el viaje de vuelta. Harrison Schmitt, el geólogo de la tripulación del Apollo 17 y duodécimo ser humano en pisar la Luna, llegó a describir una reacción alérgica —estornudos, ojos llorosos, garganta irritada— que él mismo bautizó como «fiebre del heno lunar». No fue, sin embargo, el último hombre en pisar la Luna: ese lugar en la historia le corresponde a su compañero Eugene Cernan, comandante de la misión, que subió el último al módulo lunar el 14 de diciembre de 1972 y sigue siendo, más de cincuenta años después, el último ser humano que ha caminado sobre la Luna. Hoy la toxicidad del polvo es uno de los problemas serios que hay que resolver antes de quedarse allí mucho tiempo.