William Herschel presentó Urano a la Royal Society en 1781 con el título «Relato de un cometa». Tardaron meses en aceptar que había encontrado un planeta nuevo.
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La noche del 13 de marzo de 1781, William Herschel barría el cielo desde el jardín de su casa en Bath con un telescopio construido por él mismo y se topó con un objeto que no se veía como un punto, sino con un pequeño disco. Cuando comunicó el hallazgo a la Royal Society, en la sesión del 26 de abril de aquel año, tituló su escrito «Relato de un cometa». No era despiste: un objeto nuevo, móvil y con disco solo podía ser un cometa, porque nadie contaba con que hubiera más planetas.
Fueron los cálculos de órbita de otros astrónomos y la insistencia del astrónomo real Nevil Maskelyne los que impusieron la conclusión: era un planeta. El primero descubierto en época histórica y el primero encontrado con la ayuda de un telescopio. Herschel propuso llamarlo «Georgium Sidus» en honor al rey Jorge III; el nombre no prosperó fuera de Gran Bretaña y acabó imponiéndose Urano.