Ío, una luna de Júpiter algo mayor que la nuestra, es el mundo con más actividad volcánica del sistema solar: tiene cientos de volcanes en erupción.
Saber más
Algunas de sus fuentes de lava se elevan decenas de kilómetros sobre la superficie. Ío desprende unas veinte veces más calor por unidad de superficie que la Tierra, y las erupciones rellenan continuamente los cráteres de impacto con lava fresca: es un mundo que se reforma constantemente y donde, por eso mismo, apenas se ven cicatrices antiguas.
El motor no es un núcleo radiactivo especialmente vivo, sino un tira y afloja gravitatorio. Júpiter la atrae con fuerza mientras Europa y Ganímedes, que orbitan más lejos, le dan tirones acompasados. Ese amasado constante —lo que llamamos calentamiento de marea— deforma el interior de Ío y lo mantiene parcialmente fundido. Sobre todo ello flota una atmósfera tenue de dióxido de azufre.