Llega febrero, abrimos el calendario del año nuevo y empezamos a marcar casillas en rojo. Algunas nos las sabemos de memoria: el 1 de mayo, el 12 de octubre, el 1 de noviembre. Pero hay una que se nos escapa siempre y que nos obliga a consultar el calendario cada año: la Semana Santa. En 2026 el Domingo de Pascua cae el 5 de abril; en 2027 se adelanta al 28 de marzo, y en 2030 se retrasa hasta el 21 de abril. ¿Por qué se mueve tanto? La respuesta corta es: por la Luna. La larga es bastante más entretenida.
Una fiesta que se mueve casi un mes entero
Todo cuelga del Domingo de Pascua o Domingo de Resurrección. Las demás fechas se cuentan a partir de él, siempre con la misma distancia:
- Domingo de Ramos: siete días antes.
- Jueves Santo: tres días antes.
- Viernes Santo: dos días antes.
- Lunes de Pascua: el día siguiente.
Con esa regla, la Semana Santa de 2026 va del domingo 29 de marzo (Ramos) al domingo 5 de abril (Pascua), con el Viernes Santo el 3 de abril. Ese Domingo de Ramos es, además, el último de marzo: la madrugada en que en España se adelanta el reloj a la hora de verano.
El margen en el que puede caer la Pascua es de 35 días: nunca antes del 22 de marzo ni después del 25 de abril. La próxima Pascua del 25 de abril, la más tardía posible, será en 2038; para ver una del 22 de marzo, la más temprana, hay que esperar a 2285.
La regla de Nicea (y lo que Nicea no dijo)
Las discusiones sobre cuándo celebrar la Pascua son casi tan antiguas como la propia fiesta. El Concilio de Nicea, en el año 325, zanjó que todas las comunidades cristianas la celebraran el mismo domingo y con independencia del calendario judío. Lo que no hizo fue publicar una fórmula: el procedimiento se afinó en Alejandría y llegó a Occidente con las tablas que el monje Dionisio el Exiguo compuso hacia el año 525.
La regla que resultó de aquello, y que seguimos aplicando, se enuncia hoy así:
La Pascua es el primer domingo posterior a la primera luna llena eclesiástica que cae en el equinoccio de primavera del hemisferio norte o después de él, tomando el 21 de marzo como fecha convencional del equinoccio.
Cada una de sus piezas esconde una trampa:
- El equinoccio es una convención. El cómputo no usa el equinoccio real, sino el 21 de marzo fijo. En 2026 el equinoccio de marzo ocurre en realidad el viernes 20 de marzo a las 15:45 (hora peninsular).
- La luna llena tampoco es la del cielo, sino una luna llena «eclesiástica» sacada de una tabla.
- El domingo es estrictamente posterior. Si la luna llena pascual cae en domingo, la Pascua se va al domingo siguiente; nunca coinciden.
La Luna eclesiástica no es la Luna del cielo
Aquí está el nudo. La luna llena que decide la Pascua no se observa ni se calcula con efemérides: es el día 14 de una lunación tabular. El Instituto de Mecánica Celeste del Observatorio de París lo dice sin rodeos: no se usa la Luna verdadera, sino una Luna media ficticia llamada Luna eclesiástica.
Casi siempre las dos van de la mano, con uno o dos días de diferencia que no cambian nada. En 2028, por ejemplo, la luna llena eclesiástica es el 10 de abril y la astronómica el 9; como el domingo siguiente es el mismo, la Pascua cae el 16 de abril en ambos casos.
Pero de vez en cuando el desfase se paga caro. El caso reciente más llamativo es 2019: la luna llena astronómica ocurrió el 21 de marzo a las 02:43 (hora peninsular), menos de cuatro horas después del equinoccio, así que «por el cielo» la Pascua habría caído el 24 de marzo. La tabla eclesiástica situaba la luna llena pascual un mes más tarde y la Pascua de 2019 se celebró el 21 de abril: cuatro semanas de diferencia. Volverá a ocurrir en 2038, cuando la Luna real llene el 21 de marzo de madrugada y la Pascua se celebre el 25 de abril.
Por qué hubo que inventarse una Luna
La culpa la tiene un desajuste que arrastramos desde que existen los calendarios. Nuestro calendario es solar: sigue el año trópico, el tiempo que tarda el Sol en volver al equinoccio, que dura 365,2422 días, es decir, 365 días, 5 horas, 48 minutos y 45 segundos. (Ojo, no es lo mismo que el año sidéreo, medido respecto a las estrellas, que es unos 20 minutos más largo.)
Un calendario lunar, en cambio, cuenta lunaciones o meses sinódicos: el tiempo entre dos lunas llenas consecutivas, unos 29,53 días de media. Doce lunaciones suman 354,4 días, casi 11 días menos que el año solar. Por eso las fiestas de los calendarios puramente lunares, como el Ramadán, recorren las estaciones año tras año.
Para compaginar ambos calendarios hay que llevar la cuenta de esos días de desfase acumulados. Ese número tiene nombre propio: la epacta (del griego epaktai, «días añadidos»). Cuando la epacta supera los 30 días, se intercala un mes lunar y se le restan 30. El truco que hace que todo esto funcione es el ciclo de Metón: 19 años solares equivalen casi exactamente a 235 lunaciones. Las cuentas: 19 años trópicos son 6 939,60 días y 235 lunaciones son 6 939,69 días. La diferencia es de apenas 0,09 días, unas dos horas cada 19 años. Con ese ciclo, las fases se repiten casi en las mismas fechas y basta una tabla de 19 líneas para saber cuándo «llena» la Luna eclesiástica.
Ese es el motor del sistema, con un remiendo mayor: la reforma gregoriana de 1582, que corrigió a la vez la deriva del equinoccio y unas tablas lunares atrasadas.
El cómputo: de Gauss a una carta anónima
Al conjunto de reglas para calcular la Pascua se le llama computus, y durante siglos fue una de las tareas técnicas más serias de Europa. En 1800 Carl Friedrich Gauss publicó un algoritmo que permitía obtener la fecha con unas pocas divisiones y restos, sin tablas. En 1876 apareció en Nature una carta anónima con un método equivalente y válido «para siempre» en el calendario gregoriano: es el que popularizó el astrónomo Jean Meeus y el que hemos usado para la tabla que viene a continuación.
Las lunas llenas astronómicas de la última columna no salen de ninguna tabla: las hemos calculado con efemérides y van en hora peninsular española.
Las fechas de la Pascua hasta 2035
| Año | Luna llena pascual (eclesiástica) | Domingo de Pascua | Luna llena astronómica (hora peninsular) |
| 2026 | 2 de abril | domingo 5 de abril | 2 de abril, 04:12 |
| 2027 | 22 de marzo | domingo 28 de marzo | 22 de marzo, 11:44 |
| 2028 | 10 de abril | domingo 16 de abril | 9 de abril, 12:27 |
| 2029 | 30 de marzo | domingo 1 de abril | 30 de marzo, 04:26 |
| 2030 | 18 de abril | domingo 21 de abril | 18 de abril, 05:20 |
| 2031 | 7 de abril | domingo 13 de abril | 7 de abril, 19:21 |
| 2032 | 27 de marzo | domingo 28 de marzo | 27 de marzo, 01:46 |
| 2033 | 14 de abril | domingo 17 de abril | 14 de abril, 21:17 |
| 2034 | 3 de abril | domingo 9 de abril | 3 de abril, 21:19 |
| 2035 | 23 de marzo | domingo 25 de marzo | 23 de marzo, 23:42 |
Fíjate en 2032 y 2035: dos Pascuas tempranas, en marzo, porque la Luna llena cae muy pegada al 21 de marzo. Y 2030 es tardía: la lunación de marzo se agota justo antes del día 21 y hay que esperar a la siguiente.
No hay una sola Pascua
Las iglesias ortodoxas que siguen el calendario juliano aplican la misma regla con las tablas antiguas y un 21 de marzo que hoy va 13 días por detrás del gregoriano. El resultado es que casi nunca coinciden: en 2026 la Pascua católica es el 5 de abril y la ortodoxa el 12; en 2027, el 28 de marzo frente al 2 de mayo. Los años en que ambas caen el mismo día son una pequeña efeméride: dentro de esta década ocurre en 2028, 2031 y 2034.
Y ahora, mira al cielo
Lo bonito es que la fiesta más movible de nuestro calendario depende, al final, de la Luna. La luna llena que marca la Pascua de 2026 llega el jueves 2 de abril a las 04:12 (hora peninsular): exactamente el Jueves Santo. Ese día la Luna sale por el este casi cuando el Sol se pone por el oeste: en la fase llena la Tierra está entre la Luna y el Sol, con los tres cuerpos aproximadamente alineados. Si el alineamiento fuera perfecto habría eclipse de Luna, cosa que no ocurre cada mes porque la órbita lunar está inclinada unos 5° respecto a la de la Tierra.
Un consejo: la Luna llena es espectacular a simple vista, pero con prismáticos o telescopio resulta plana y deslumbrante, porque el Sol la ilumina de frente. Para ver cráteres con relieve, mírala dos o tres noches antes o después, cerca del terminador, la línea que separa el día y la noche lunares. Tienes las fases, las horas de salida y puesta y el calendario lunar en nuestra sección de la Luna.
Y si te apetece verla acompañada, consulta nuestras próximas actividades: sacamos los telescopios con frecuencia y no hay mejor plan que explicarlo con la Luna delante.